Desde ayer, un tema es recurrente entre los usuarios del popular
servicio de mensajería instantánea Whatsapp, y es que la aplicación introdujo
un cambio sustancial en su funcionamiento, por el cual, a partir de ahora, el
usuario puede enterarse si su mensaje fue leído por el receptor. Facebook ya
había “innovado” con esta función en su chat hace ya tiempo, y con la reciente
(bueno, no tan “reciente”) adquisición de Whatsapp por parte de la red social
de la efe, era de esperar que esta función se trasladara allí también.
Ahora bien, esto parece ser motivo de enojo por parte de los
usuarios (por mencionar un sentimiento “fácil de entender”), y muchas son las
quejas al respecto. ¿Por qué? Bueno, parece que no nos gusta que nos “ignoren”,
pero menos nos gusta que los demás se den cuenta que nosotros también
ignoramos.
Si estás conversando con alguien por Whatsapp, puede llegar un
momento de la conversación en el que:
a) Te des cuenta que es más divertido mirar cómo
crecen las plantas que seguir hablando con esa persona.
b) Si das una respuesta (sea cual sea) a ESA
pregunta, la conversación puede derivarse hacia lugares poco recomendables.
c) ALGO más urgente e importante que esa
conversación surge, y es necesario que dejes lo que estás haciendo para atender
ESO.
Sea cual fuere la situación, implica dejar trunca una
conversación, y no contestar. Ahora, con este cambio, tu interlocutor se va a
dar cuenta que leíste su mensaje, y al no obtener respuesta, va a pensar:
a) Que sos un sorete
b) Que sos un sorete
c) Que sos un sorete
Y sí, es que nadie va a ponerse a pensar que a lo mejor
justo tu nene de dos años estaba por meter los dedos en el enchufe y descalzo,
o que de repente el agua que pusiste para los fideos está hirviendo y la
ebullición hace que se derrame toda en la cocina.
“Ah, mirá, me clavó el visto, se hace la rica”.
Si fuésemos seres racionales al 100%, podríamos llegar a
elaborar en pocos segundos un universo de teorías posibles (y plausibles) para
dar respuesta a ese vacío comunicacional que surgió cuando le preguntaste a tu
compañera de facultad si estaba libre el viernes para tomar una cerveza.
Pero por desgracia no somos seres racionales, sino que somos
más bien pasionales, y además de esto, vivimos en sociedad, por lo que estamos
empapados de sus estúpidas normas y convenciones, esas que indican que
un mensaje no respondido es un agravio a las buenas costumbres. Puff…humanos.
Whatsapp irrumpió en nuestra vida para hacerla cada
vez más instantánea, más perseguidora y más y más y más… donde sea que estemos,
somos susceptibles de ser encontrados y contactados por quien sea que tenga
nuestro número. No voy a negar que muchas veces es una herramienta útil para
comunicarse, es barata y eficiente, pero ¿hasta qué punto los beneficios valen los
sacrificios?
Personalmente, me aterra la idea de que cualquier persona
pueda contactarme por cualquier cosa, a cualquier hora, estando yo en cualquier
lugar y haciendo cualquier otra cosa, y más que aterrarme, me molestan aquellas
personas que creen que hay que contestar SIEMPRE sin excepción, y para quienes
la no respuesta es motivo de enojo o reproche posterior.
¿Dónde está escrito que haya que responder al 100% de los
mensajes que recibimos en nuestro celular? ¿Acaso no tengo derecho a no contestar
un mensaje si no quiero hacerlo? ¿Dónde está la línea que divide TU derecho a
ser respondido y MI derecho a no contestar? Es simple, contestar un
mensaje, aunque sea con una evasiva, es POLÍTICAMENTE CORRECTO.
En esta dictadura de la moral aséptica en la que vivimos,
donde todo tiene que ser lindo, agradable, sano, virtuoso y un montón de
sinónimos horribles más, ser políticamente correcto es lo aceptado, valorado y
deseable. Ponele que si vas por la vida haciendo gala de tu más brutal
sinceridad, no vas a cosechar muchos amigos, y tus cumpleaños van a ser más
parecidos a una reunión de té de la COFOVIPE (Comisión de Fomento de Viejas al Pedo), que un cumpleaños feliz propiamente dicho. La gente no se banca a la
gente que no es políticamente correcta.
Por más que a tu adolescente rebelde interior no le guste,
en este mundo en el que vivimos importa más parecer que ser. Entonces, si no
contestás un mensaje, para no PARECER un sorete, inventás que justo tu abuelo
se estaba escapando de casa en un brote de esclerosis, o que te tocaron timbre
una manada de testigos de Jehová ávidos por regalarte la preciosa salvación de
tu alma.
O, cuando no te contestan un mensaje, preferís pensar que la
persona en cuestión sufrió un desmayo con pérdida de conocimiento, o su celular
explotó en sus manos repentinamente, antes que pensar que lisa y llanamente TE
IGNORÓ.
En lo que a mí respecta, voy a seguir ignorando aquellos
mensajes que no quiero/necesito responder, porque eso se transforma cada vez
más en un acto revolucionario.
- Leíste mi mensaje y no me respondiste.
- Sí. No tenía ganas.
Si todo el mundo pasase por entrenamiento asertivo sería más llevadera la cosa :-D
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