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jueves, 6 de noviembre de 2014

El cosito del visto o de cómo garpa más parecer que ser.

Desde ayer, un tema es recurrente entre los usuarios del popular servicio de mensajería instantánea Whatsapp, y es que la aplicación introdujo un cambio sustancial en su funcionamiento, por el cual, a partir de ahora, el usuario puede enterarse si su mensaje fue leído por el receptor. Facebook ya había “innovado” con esta función en su chat hace ya tiempo, y con la reciente (bueno, no tan “reciente”) adquisición de Whatsapp por parte de la red social de la efe, era de esperar que esta función se trasladara allí también.
      Ahora bien, esto parece ser motivo de enojo por parte de los usuarios (por mencionar un sentimiento “fácil de entender”), y muchas son las quejas al respecto. ¿Por qué? Bueno, parece que no nos gusta que nos “ignoren”, pero menos nos gusta que los demás se den cuenta que nosotros también ignoramos.
Si estás conversando con alguien por Whatsapp, puede llegar un momento de la conversación en el que:

a) Te des cuenta que es más divertido mirar cómo crecen las plantas que seguir hablando con esa persona.
b) Si das una respuesta (sea cual sea) a ESA pregunta, la conversación puede derivarse hacia lugares poco recomendables.
c) ALGO más urgente e importante que esa conversación surge, y es necesario que dejes lo que estás haciendo para atender ESO.

      Sea cual fuere la situación, implica dejar trunca una conversación, y no contestar. Ahora, con este cambio, tu interlocutor se va a dar cuenta que leíste su mensaje, y al no obtener respuesta, va a pensar:

a) Que sos un sorete
b) Que sos un sorete
c) Que sos un sorete

      Y sí, es que nadie va a ponerse a pensar que a lo mejor justo tu nene de dos años estaba por meter los dedos en el enchufe y descalzo, o que de repente el agua que pusiste para los fideos está hirviendo y la ebullición hace que se derrame toda en la cocina.
“Ah, mirá, me clavó el visto, se hace la rica”.

      Si fuésemos seres racionales al 100%, podríamos llegar a elaborar en pocos segundos un universo de teorías posibles (y plausibles) para dar respuesta a ese vacío comunicacional que surgió cuando le preguntaste a tu compañera de facultad si estaba libre el viernes para tomar una cerveza.
Pero por desgracia no somos seres racionales, sino que somos más bien pasionales, y además de esto, vivimos en sociedad, por lo que estamos empapados de sus estúpidas normas y convenciones, esas que indican que un mensaje no respondido es un agravio a las buenas costumbres. Puff…humanos.

      Whatsapp irrumpió en nuestra vida para hacerla cada vez más instantánea, más perseguidora y más y más y más… donde sea que estemos, somos susceptibles de ser encontrados y contactados por quien sea que tenga nuestro número. No voy a negar que muchas veces es una herramienta útil para comunicarse, es barata y eficiente, pero ¿hasta qué punto los beneficios valen los sacrificios?

      Personalmente, me aterra la idea de que cualquier persona pueda contactarme por cualquier cosa, a cualquier hora, estando yo en cualquier lugar y haciendo cualquier otra cosa, y más que aterrarme, me molestan aquellas personas que creen que hay que contestar SIEMPRE sin excepción, y para quienes la no respuesta es motivo de enojo o reproche posterior.

      ¿Dónde está escrito que haya que responder al 100% de los mensajes que recibimos en nuestro celular? ¿Acaso no tengo derecho a no contestar un mensaje si no quiero hacerlo? ¿Dónde está la línea que divide TU derecho a ser respondido y MI derecho a no contestar? Es simple, contestar un mensaje, aunque sea con una evasiva, es POLÍTICAMENTE CORRECTO.

      En esta dictadura de la moral aséptica en la que vivimos, donde todo tiene que ser lindo, agradable, sano, virtuoso y un montón de sinónimos horribles más, ser políticamente correcto es lo aceptado, valorado y deseable. Ponele que si vas por la vida haciendo gala de tu más brutal sinceridad, no vas a cosechar muchos amigos, y tus cumpleaños van a ser más parecidos a una reunión de té de la COFOVIPE (Comisión de Fomento de Viejas al Pedo), que un cumpleaños feliz propiamente dicho. La gente no se banca a la gente que no es políticamente correcta.

      Por más que a tu adolescente rebelde interior no le guste, en este mundo en el que vivimos importa más parecer que ser. Entonces, si no contestás un mensaje, para no PARECER un sorete, inventás que justo tu abuelo se estaba escapando de casa en un brote de esclerosis, o que te tocaron timbre una manada de testigos de Jehová ávidos por regalarte la preciosa salvación de tu alma.
O, cuando no te contestan un mensaje, preferís pensar que la persona en cuestión sufrió un desmayo con pérdida de conocimiento, o su celular explotó en sus manos repentinamente, antes que pensar que lisa y llanamente TE IGNORÓ.

      En lo que a mí respecta, voy a seguir ignorando aquellos mensajes que no quiero/necesito responder, porque eso se transforma cada vez más en un acto revolucionario.

- Leíste mi mensaje y no me respondiste.
- Sí. No tenía ganas.